
Uno de mis más viejos recuerdos. Había que correr y esconderse en el cuartillo porque venía la tía Pelotas. Yo no sabía el porqué del afán pero mi abuela nos insistía que la doñita era un sol de verano y que teníamos que ser buena gente sin importar las apariencias. El otro día me puse valiente y me asomé a atisbar a las famosa tía y sí! Estaba llena de pelotas. Con vos grave como de hombre y una gran sonrisota de oreja a oreja. Divertida la tía nos trajo galletas y se tomó todo el café.

Amo tu trabajo!!!